GENERALIDADES SOBRE CHAMANISMO

dibujo003.JPG                     

1. Preámbulo                                                

El chamanismo antiguamente era practicado por una verdadera élite sacerdotal y lo que ahora conocemos como chamanismo, después de quinientos años, no es el chamanismo auténtico, este chamanismo actual está desprovisto de lo que se conoce como trabajo de autodescubrimiento. Podríamos decir que el chamanismo que se practica ahora es, como la medicina oficial, donde el paciente va al médico para que le solucione el problema y el doctor intenta solucionarle su afección a través de unas sustancias químicas sin llegar a la esencia de la enfermedad.

Juan Ruiz Naupari

Una definición que a mi me gusta mucho pues compendia lo que yo entiendo por chamanismo: El chamanismo es un modo disciplinado de obtener ayuda y conocimientos, basado en la premisa de que no tenemos necesidad de limitarnos a operar en una realidad, una dimensión, cuando necesitamos ayuda. Existe otra realidad que nos puede prestar ayuda en la vida, una realidad llena de belleza y armonía, dispuesta a ofrecernos el mismo tipo de sabiduría sobre el que leemos en los escritos de los grandes místicos y profetas. Lo único que debemos hacer es mantener la mente libre de prejuicios y realizar el esfuerzo para seguir la senda del chamán.

Michael Harner

No se puede hablar de chamán ni de chamanismo en términos genéricos, ya que hoy en día coexisten distintos tipos de chamanes y de chamanismos en nuestro planeta.

Lo que diferencia a unos de otros es, en primer lugar, su propósito y en segundo lugar la tradición a la que pertenecen y la formación que han recibido.

Según Juan Ruiz Naupari, el propósito original de chamanismo era el autoconocimiento y como tal, constituye uno de los caminos más antiguos hacia el despertar del ser humano o la iluminación, como se le llama en otras doctrinas. A éste tipo de chamanismo Juan lo llama chamanismo esencial para diferenciarlo de los propósitos ulteriores que, al paso del tiempo, fueron adquiriendo los herederos de la tradición que se separaron cada vez más del antiguo conocimiento.

Entre estos propósitos ulteriores, el más difundido en la actualidad es la sanación, principalmente de síntomas y enfermedades psíquicas y físicas; pero también hay quienes utilizan los llamados “poderes chamánicos” para el ataque y la defensa, o simplemente para ganar dinero propiciando una especie de “chamanismo turístico” que responde a la demanda de “viajes” utilizando las llamadas plantas de poder, como bien advierte Josep Maria Fericgla, investigador catalán y gran erudito en el tema.

Para entrar en contacto con un “chamán auténtico”, lo primero es, definir qué es lo que queremos para saber qué tipo de chamán nos interesa. Puede ser que queramos tener una experiencia con una planta sagrada y necesitar un “chamán turístico”.

Puede ser que queramos adquirir “poderes” para explorar nuestras capacidades psíquicas y busquemos un “chamán brujo”.

Puede ser que estemos enfermos y necesitemos un “chamán sanador”

Quizá realmente estemos listos para entrar en la recta final del viaje de regreso a nuestra esencia y podamos comprometernos con la senda del chamanismo esencial.

Por regla general, cuando definimos claramente lo que deseamos y no deseamos nada más, o sea cuando logramos unificar nuestra voluntad en un solo sentido, es cuando encontramos lo que buscamos. Es por esto que en el argot chamánico se dice que “cuando el alumno está listo, aparece el maestro”.

Siempre vibramos a una frecuencia determinada a la que el Universo responde emparejándonos con aquellas personas, situaciones o cosas cuya frecuencia es similar a la nuestra.

Las dudas, los miedos y los objetivos contradictorios alejan de nuestro campo de experiencia aquello que aún no deseamos con nuestra voluntad unificada.

Así es que, definir exactamente qué es lo que deseamos es el primer paso para conseguirlo;

 el segundo es unificar nuestra voluntad;

y el tercero, permanecer relajadamente atentos para percibir las señales de su inminente aparición.

Esto no necesariamente quiere decir que debamos sentarnos a esperar que el chamán adecuado a nuestros propósitos se materialice delante de nosotros, simplemente quiere decir que nuestras averiguaciones, nuestros intentos y esfuerzos por conseguir lo que buscamos, sólo tendrán éxito cuando nuestra voluntad esté unificada en un único sentido, lo cual nos hace sentir relajados y seguros de que eventualmente lo conseguiremos.

En relación al tema que nos ocupa podemos mencionar que dentro del chamanismo:

1)      Las plantas se consideran sagradas;

2)     son utilizadas en ceremonias o rituales específicos que sostienen y renuevan la cosmovisión del grupo cultural;

3)     existe un mundo distinto a éste al cual se tiene acceso por medio de las plantas, en ese ámbito secreto de la existencia tienen lugar experiencias provechosas y se adquieren valiosos conocimientos;

4)     el empleo de estas sustancias forma parte  reconocida de la membresía del grupo, o algún subgrupo significativo;

5)     estas plantas pueden ser utilizadas por quienes tienen la habilidad para curar o para producir otras veces, cambios en el mundo ordinario mediante su aplicación.

 Las Esencias Chamánicas, fruto de la manipulación energética de plantas sagradas mexicanas,  son inductoras de estados elevados de conciencia, la mayoría de las veces inconscientes pero muy coherentes para aquellos que ya están preparados para acceder al conocimiento que las mismas traen consigo.

En sus apuntes encontraran una síntesis bibliográfica respecto al tema del chamanismo, misma que tiene el objetivo de darles un conocimiento mas amplio al respecto mismo que si intentara abordar aquí igual nos llevaria todo el tiempo que tenemos dispuesto para el curso de esencias chamanicas.

¿De dónde vienen los poderes de un chamán?

Pachita fue una de las más grandes chamanas de México. De pequeña fue abandonada por sus padres y adoptada por un negro africano llamado Charles. Durante 14 años Charles cuidó de Pachita y la enseñó a ver las estrellas y a curar. Después, Bárbara Guerrero, “Pachita”, luchó al lado del general Francisco Villa durante la revolución Mexicana, fue cabaretera, vendedora de billetes de lotería y cantante en camiones de paso… Tantas experiencias la conectaron con lo que trascendía de todas ellas. De alguna manera, Pachita había logrado dejar atrás muchas ilusiones y eso la colocaba en un punto de contacto íntimo con la Realidad no ordinaria, desde donde ella actuaba.

En su libro Pachita (15), el desaparecido investigador mexicano Jacobo Grinberg-Zylberbaum describe las experiencias que tuvo la oportunidad de vivir al lado de esta extraordinaria mujer cuyo único motivo para vivir era ayudar a su prójimo. Pachita poseía un control extraordinario sobre la materia y la energía. Era capaz de realizar operaciones quirúrgicas tales como transplantes de órganos en las cuales objetos y órganos biológicos se materializaban y desmaterializaban aparentemente de la nada.

Pachita decía que el Hermano Cuahutémoc, el espíritu del último emperador azteca, actuaba a través de su cuerpo realizando su trabajo cuando ella entraba en trance transformando su personalidad y efectuando las prodigiosas operaciones que se describen con lujo de detalles en el mencionado libro.

Jacobo Grinberg-Zylberbaum estudió personalmente con diversos chamanes mexicanos, además de la famosa Pachita y a raíz de este contacto escribió una serie de seis libros llamada Los Chamanes de México, y publicó también diversos libros teóricos acerca del estudio de la conciencia en los que fue desarrollando la Teoría Sintérgica como un intento para explicar científicamente el poder y la actuación de los chamanes. En el libro dedicado a Pachita, este prolífico y enigmático autor (de quien se dice que “desapareció” misteriosamente del plano físico hace algunos años), desarrolló una teoría acerca de la estructura del espacio para explicar las habilidades de Pachita y otros chamanes utilizando conceptos de la física cuántica:

Un Trabajo Místico podríamos decir que es como aquella capacidad que nos califica para poder conocer otros ámbitos del Espíritu. Un ejemplo de ello son las experiencias con enteógenos. De pronto yo medito, comulgo con la abuelita (ayahuasca) o con el venadito (peyote) y empiezo a sentir unas sensaciones raras y extrañas. Como son sensaciones raras y extrañas mi mente no las tiene registradas y lo que hace la mente inmediatamente es producir miedo. Miedo ante esa sensación rara y extraña. Lo primero que nos preguntamos es ‘¿Será malo entrar en contacto con plantas psicointegradoras o enteógenos, tendrá contraindicaciones?’ Y curiosamente jamás nos hemos preguntado si el ego tiene contraindicaciones. Y el ego es el causante de un gran porcentaje de todas las enfermedades humanas… Entonces cuando empezamos a sentir ese tipo de experiencias viene nuestro temor, pero cuando uno ya ha recorrido ese camino muchas veces, entiende que ese color, que esa emoción o que esa atención obedece al pensamiento del miedo o a un pensamiento negativo, que está en esos momentos invadiendo nuestra mente y nuestra alma y que está impidiendo que nosotros aflojemos los músculos, la mente, la emoción y podamos fluir con tranquilidad hacia el mundo espiritual. Es como cruzar un puente de una orilla a otra. Sabremos que hay una serie de elementos amenazantes, pero sin embargo esos elementos, esas serpientes o dragones, son aspectos ilusorios, son espejismos que están allí precisamente, para apartarnos del camino, para seleccionar a los caminantes…

Entonces cuando uno entra en contacto con una experiencia transpersonal y observa en primer lugar una serpiente, por ejemplo, que uno no comprende, que no entiende, que está amenazando, entonces uno puede tener miedo y el cobarde se retira y el cobarde acaba. Pero sin embargo cuando uno reconoce que es un espejismo o también cuando uno puede decodificar esa información, decir esta serpiente me está engendrando miedo y yo me relajo, entonces el Espíritu entra a través de la intuición y nos dice: “¡Ah, esta serpiente, esta relacionada con un miedo a enfermar”, por ejemplo. Pero como estamos desde el corazón, haciendo el viaje desde el corazón, sabremos que no es necesario ese miedo a enfermar, es simplemente un temor irracional que se ha incorporado en nuestra mente, en nuestra psicología, de alguna manera porque quizás nuestra abuela se acaba de morir de cáncer y nosotros también pensamos que nos va a dar cáncer y que nos vamos a morir de la misma manera y que vamos a morir jóvenes. Entonces lo primero que aparece es el temor más fresco, más reciente: una serpiente, un dolor, un duelo. Son cosas que no existen, no son reales, son una locura. Pero otro hombre inteligente diría: “A ver ¿qué es esta serpiente?”, y descubre que es un temor al miedo, es un ejemplo simplemente, de acuerdo. Pero también tiene en ese momento la oportunidad de desbaratar ese miedo hacia la enfermedad y entonces continúa caminando y llega a la otra orilla y tiene una experiencia con el Espíritu.

Luego si otra vez aparece la misma serpiente se dirá, “Bueno ya conozco a esta serpiente, ya tengo un recuerdo de lo que es el miedo a enfermar pero continuo adelante”, y ese continuar y esa comprensión hace que esa serpiente en la próxima experiencia ya no aparezca. Entonces son como guardianes de nuestros propios egos y curiosamente se constituyen en guardianes de nuestro camino espiritual pero también como señales de que estamos en ese camino… Es interesante su estudio, el ego es un amo, es un jefecillo que está ordenándonos constantemente hacia aquello que nosotros no deseamos, pero también está poniendo a prueba nuestra inteligencia. Si nosotros nos achicamos ante el ego, si nos achicamos ante la vida, le damos poder al ego, y la mejor forma de enfrentarse al ego es observarle, porque curiosamente en la investigación que se hace del análisis del ego lo que no le gusta precisamente al ego es que le vean.

Con la abuelita, el abuelo venado, el derrumbe, los niñitos santos, se llega precisamente al centro del Espíritu… Pero ese regalo se nos da simplemente para que nosotros después vayamos haciendo conscientemente ese camino y vayamos construyendo el Camino del Espíritu de una manera consciente, con nuestra experiencia, con la energía de nuestras manos, con nuestro propósito, con nuestra voluntad para que podamos llegar a tener un acceso fácil a nuestro Espíritu interior.

En este sentido, ella destaca los trabajos de Michael Harner con los chamanes sudamericanos, los de Peter Furst y Barbara Myerhoff sobre el chamanismo huichol en el norte de México y los polémicos estudios de Carlos Castaneda, sobre su aprendizaje con el chamán-brujo yaqui llamado don Juan, también en el norte de México. Y aquí yo incluiría también los estudios de Josep Maria Fericgla, aprendíz de los shuar (jíbaros) ecuatorianos; los de Jacobo Grinberg-Zimmerman, seguidor de Pachita y otros chamanes mexicanos; y los estudios de por lo menos dos de los destacados discípulos de la mítica oaxaqueña María Sabina, que son los doctores Salvador Roquet y Richard Yensen.

Para Joan Townsed, lo fundamental del chamanismo “es el acceso a una realidad alternativa, distinta a la realidad cotidiana en la que todos funcionamos”, donde el chamán es capaz de penetrar a voluntad y realizar cosas que afecten directamente la realidad ordinaria, con ayuda de espíritus, guías, maestros sin cuerpo físico o animales de poder. Hasta aquí señala coincidencias, sin embargo le parece que las diferencias comienzan en la búsqueda de trascendencia que caracteriza a los neochamanes, en su forma de integrar los conceptos de la medicina occidental con la sabiduría de la medicina tradicional y en general, en el hecho de que las ideas de un neochamán son mucho más eclécticas que las de un chamán clásico.

Técnicas tales como la imposición de manos, la curación del aura, la curación por meditación a distancia y con la asistencia de ayudantes espirituales, o los viajes chamánicos y la extracción de la enfermedad, se consideran como suplementos útiles a las terapias ortodoxas. A veces éstas pueden triunfar donde ha fracasado la medicina convencional y curar al paciente desahuciado.

 La curación no es sólo física. Incluso cuando no se cura la enfermedad física, la curación del espíritu y la armonía del paciente consigo mismo y con “el universo” se consideran de una importancia igual o mayor

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: