Generalidades.

Los seres humanos transitamos una serie de experiencias que van forjando nuestra personalidad. Muchas de ellas son de naturaleza biográfica, es decir: Acontecen dentro del transcurso de la vida desde el nacimiento hasta el hoy. Otras, pertenecen al universo de lo pre-personal, ese tiempo en el cual se habita el vientre materno y se aprenden las respuestas emocionales básicas. Unas mas provienen del universo que incluye todo aquello que esta mas allá de los límites que demarcan las fronteras del Yo y que se nutren de las dimensiones kármicas, arquetípicas y constelares familiares que configuran la morada trans-personal del hombre.   Las Esencias Chamánicas no son un sueño, son una realidad demostrada en el trabajo clínico cotidiano de innumerables terapeutas en lugares como Suiza, Sud Africa, Chile, Argentina, España, Costa Rica, Nicaragua, Venezuela, Cuba, Egipto y desde luego México.  Su eficacia puedo decirles resulta impresionante; en Terapia Floral son contados los elixires que pueden alcanzar los niveles que se logran con las esencias chamánicas. Tal aseveración puede resultarles jactanciosa pero en este punto particular yo solo soy la voz de quienes las han utilizado. Definitivamente resultan una excelente llave para acceder niveles muy arcaicos de conciencia e inconsciencia, ahí donde los patrones ancestrales nos atan al pasado, y nos condenan a vivir prisioneros de circuitos de repetición de conductas.     El propósito o meta de este Blog, está enfocarlo a contestar las preguntas que con mayor frecuencia escucho en labios de los terapeutas.Las preguntas a las que me refiero son:    ¿Porque pensar en estas 21 nuevas esencias?¿Realmente aportan algo nuevo a la terapéutica floral?¿Que beneficios pueden reportarme en mi práctica terapéutica diaria?¿Realmente esas ventajas justifican dedicarles tiempo, esfuerzo para su comprensión, y encima un gasto adicional en la compra de otro Sistema Floral? ¿No será lo mismo, revuelto con puro rollo o folio como lo llaman uds?, ¡Yo al igual que uds pienso que resulta imposible pretender comprar cada nueva línea de remedios que aparece en el mercado! ¿Entonces,  para que enredarlos con estas nuevas esencias?   Indudablemente que a todos no preocupa tener éxito con todos y cada uno de los pacientes, sin embargo no siempre es así. En la práctica clínica, cotidianamente encontramos que nuestros tratamientos… en algunos casos, resultan óptimos pero solo por periodos cortos de tiempo, las mejorías suelen ser pasajeras y el paciente conforme pasa el tiempo llega a desesperar de no ver una respuesta sostenida. Llega incluso a pensar que solo le estamos dando atole con el dedo.Esto ocurre debido a que el conflicto no tiene relación directa con él, esto es en el orden de lo personal, o sea lo aprendido, lo vivido a partir del nacimiento. Como no está dentro de ese contexto, no tiene conciencia de él y por ende ni siquiera sabe que existe tal conflicto. ¡Y si el no lo sabe, menos aun nosotros! Nuestro accionar depende directamente de la información que el cliente nos allega y ¿cómo va a allegarnos algo de lo cual no tiene conciencia? Ello conduce, a que nuestros tratamientos resulten incompletos e insuficientes, y que a la larga, o no tan larga,  el paciente nos diga adiós, con el consiguiente trastorno económico y además emocional que ello implica, pues nos deja un gusto amargo de derrota entre los labios.Pensando en todo ello y habiendo también degustado innumerables veces ese sabor amargo de incompetencia y derrota que acabo de mencionar, y que aunados a mi condición de médico especializado a contra voluntad en la atención de patologías terminales, dichos fracasos se acompañan además de la frustración de no poder hacer nada por mitigar las dolencias que acompañan a la mayoría de enfermos que las sufren. Mucho tiempo considere dichas enfermedades como crueles asesinos, que no conformes con arrebatarle la vida al enfermo, mientras este no moría se entretenían arruinando su existencia, logrando que ese tiempo de espera, se tornara la mas de las veces un calvario donde dolores, culpa, miedo, ira, impotencia, frustración, desamor, vergüenza, humillación y toda esa serie de sentimientos afines que todos hemos llegado a conocer, se encargaban de llenar de confusión un tiempo que bajo otras condiciones o con una diferente visión, podría servir para encontrar esa paz que en teoría todos anhelamos alcanzar antes de cruzar esa puerta dimensional a la cual llamamos muerte y que tanto nos aterra..Hoy puedo ver las cosas desde otro ángulo, donde la enfermedad si tiene sentido, y si exceptuamos los procesos patológicos tóxicos y los accidentes, esta enfermedad nunca es consecuencia de la mala suerte o de la virulencia de algún factor externo que actúa aisladamente. Invariablemente, el conjunto de síntomas que aparecen en la enfermedad solo expresan una psicología adaptativa, que normalmente se interpreta y se vive como una patología incomoda y en ocasiones dramática, que nuestra ceguera espiritual impide que cumpla con su postulado esencial, y que no es otro que provocar una crisis, donde se apuesta la salud física pero en aras de lograr cumplimentar el plan espiritual que debería ser nuestro máximo objetivo en esta vida terrenal.

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